Reseña de “Un cuento chino”

Autora: Debora Melania Martuccio, 25/04/2016.
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Basada en hechos reales, esta cinta de Sebastián Borensztein desarrolla una trama original de manera sencilla y divertida, sin pasar por alto los buenos sentimientos. A partir de una expresión típicamente hispánica – el título de la obra – cuenta la historia increíble de Jun, un chino que, aun no sabiendo ni una palabra de español, se ve obligado a viajar a Argentina por una serie de desgracias. Allí, Roberto, un argentino soltero y arisco que lleva una vida solitaria extremamente rutinaria, lo acogerá en su casa y lo ayudará a buscar a su tío, único pariente en vida que le queda. Al pisar suelo extranjero, Jun deberá enfrentarse con los problemas de la incomunicación y de las diferencias culturales, pero su espíritu de adaptación le permitirá superar los obstáculos encontrados por el camino.
Además, gracias a su bondad de ánimo, al final logrará construir una amistad con Roberto, quien no está acostumbrado a llevar adelante ningún tipo de relación ínter personal y lo echa de casa varias veces en el intento de liberarse él. Ambos protagonistas han tenido una vida difícil pero tienen pensamientos diferentes sobre ella. Roberto opina que “La vida es un gran sin sentido, un absurdo”; en cambio Jun cree que todo tiene un sentido. La escena final se centra justo en el mensaje del joven chino y en su positividad hacia el futuro.
A lo largo de la película destacan los gestos y las miradas, igual que los momentos embarazadores de silencio: elementos claves que el director utiliza para enseñar al público las dificultades debidas al habla diferente. Los planos también son muy interesantes, en particular una escena con vuelta de 360 grados a los dos minutos del comienzo de la obra.
En definitiva, esta película me encantó. La encontré simple pero no banal, divertida pero para nada superficial; a mi entender, el director alcanzó un equilibrio perfecto entre sobriedad y seriedad para tratar temas profundos sin trivializarlos.

 

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